jueves, 11 de junio de 2009

Haciéndose Piedra



Tú, que temes a la deriva déjate llevar por la balsa de los temores adjuntos a tus pasiones,
Resbala por la cornisa de tus sosiegos y paraliza al mundo con tan solo mirarlo.

Escucha las voces que brotan de las heridas abiertas
Y calma los gusanos de tus sienes,
Navega hasta el infinito de tus ojos
Donde tu capacidad llegue a tus límites.

Estruja las lágrimas que empapan los sueños albergados en tu alma
Rescata al que eres de las oscuridades que te dejaste caer,
Endurece el rostro desdibujado de las desilusiones
Conviértete en piedra cuando la tormenta te atrape.

Aterido mar se impone ante la bruma de tus ojos
Que se fragmentan en distintas direcciones buscando una pequeña, pero satisfactoria luz que te de una patada en la mente
Y te impulse a remar.

El corazón emite pulsaciones discontinuas cuando crees ser sumergido por un gran agujero negro,
La lasitud de tu cuerpo vence las expectativas del escape
Inhalas bocanadas de aire para acallar a tu corazón que yace perplejo ante la cobardía de su dueño que se resiste a continuar.

El temor a la muerte te traerá a la vida
Dejando un sabor amargo en tu boca cubierta de palabras por gritar,
Entenderás que estas solo en el medio de un gigantesco mar
Y que solo tú puedes luchar constantemente con las olas que golpearan tu rostro cansado de llorar.

Serás una roca en la inmensidad de la tempestad
Serás la ligereza de una brisa que baila junto al mar,
Serás unos brazos remando hacia la solución
Serás quien logre llegar a tierra…
y el que sonreirá al verse entero en un mundo que te dará la bienvenida,
Lleno de libertades por descubrir, lleno de belleza por recorrer, lleno de vida por sentir.

2 comentarios:

J.Carlos dijo...

Hola, ya estamos de vuelta, me marché con un poema tuyo y otro me recibe.
Suelo leer tus entradas dos o tres veces, siempre encuentro algo nuevo en cada lectura, pero esta la habré leido cinco o seis, me ha gustado especialmente, no sé la razón, pero así ha sido.
Quizás son ideas que todos hemos tenido, escapar de nuestras esclavitudes personales, vivir la vida que siempre quisimos vivir y que por comodidad, cobardía o miedo no hemos hecho, es difícil, mucho.
Un placer volverte a encontrar, como te dije una vez, creas adicción, Cuídate muchísimo.
Un abrazo

J.Carlos dijo...

Hola, muchas gracias por tus palabras. El viaje de los mejores que he hecho, aunque muy cansado y con mucho calor, Toledo siempre merece la pena, es trasladarte a otro tiempo, vivir la vida de muchos años atrás y si ha eso le acompaña la gastronomía y los vinos que hacen, no se puede pedir más.
Acabo de dejar una entrada en mi blog hablando de algo parecido a lo que comentamos de lo que publicaste en el tuyo, espero que te guste.
No te robo más tiempo, cuídate mucho y hasta pronto.
Un abrazo