miércoles, 23 de mayo de 2012

Mi existencia.




Me despierto de una noche sin sueños,
Y empiezo a soñar despierta…

Enciendo la pava, mientras me hago unas tostadas, reviso mentalmente todo lo que debo hacer en el día, recuerdo los horarios, las citas, aún me debo bañar, y falta poco para entrar al trabajo, y estoy perezosamente agotada…

 El sol está renaciendo bajo la ropa tendida de mi patio, se siente el frio olor a mañana aún no contaminada, si enciendo la radio empezare a escuchar tragedia, prefiero escuchar algo de música…me detengo.

No me bañe, el sol ya subió, en 5 minutos entro al trabajo, estoy de pantuflas y con los dientes sin lavar, la pava ya hirvió (tal vez de más), las tostadas se quemaron, (pero me las comeré igual), la música se acabo…

Yo, sentada junto a la mesa, entre el tiempo que pasa veloz, empieza a vibrar mi teléfono, la lucecita que se prende y se apaga, me asomo de reojo, y espió algo como una llamada de mis “tareas diarias” (voy a reemplazar “trabajo”, porque me estresa decirlo a cada rato), pero la pucha! Reacciono! Es re tarde! Estoy en piyamas, no desayune, no me bañe, ya es tarde! Hay hay hay!!! Y seguramente hare todo tan rápido, que me olvidare después como lo hice.

STOP! Si, si parar! Eso tenía que hacer, parar, y pensar… que tal vez hoy era un día distinto, donde tenía el coraje que nunca tengo porque siempre esta cegado con la rutina, hoy tenia las “no ganas” incorporada en cada rincón de mi cuerpo, y miles de excusas perfectas para escapar de mi propia responsabilidad. ¿Alguna vez había escapado de mi responsabilidad? No… esa era la respuesta.

Mi cuerpo estaba derrotado, devastado, como si hubiese formado parte de una batalla sangrienta, de bombardeos crudos, mis músculos tan cansados…mis pensamientos tan miserables, mi conciencia tan oscura, mi sensibilidad casi muerta.

 Me di cuenta que si me ponía a ver que había hecho los días anteriores, solo se me venía a la cabeza una repetición exacta de todos los días! Y cuando trataba de pensar, como había ido en el camino a casa o al trabajo, o que había hecho mientras almorzaba, o cuando estaba en el baño haciendo pis, o cuando me bañaba, y cuando le daba de comer a mi perrita… Y nada estaba registrado! Nada! No estaba en mi mente los detalles mínimos de mi vida y día! Creo que me di cuenta, que no estaba siendo “conciente” de nada. Solo protagonizaba el mismo papel, sin pormenores sorpresivos, sin cambio de guion, ni de escena.

Ya era muy tarde! Y ya había pensado muchas cosas… no era tarde para reflexionar, pero al instante la preocupación me volvía, era tarde para todo lo demás… Soñé.

Me levante de la silla, me hice unos mates, me comí las duras tostadas, no saque la ropa de la soga, me peine y pinte a lo rápido, me puse ropa cómoda, apague el teléfono, saque la plata que tenia metida en una cajita (la cajita de los ahorros) ahorros para que? Si nada estaba disfrutando!, bueno en definitiva conté la plata, la junte y la guarde en el bolsillo de mis jeans, arme un bolso con lo que veía revoloteando por ahí. Lleve mi perrita a la vecina y le pedí que la cuidara (ella ama a los animales) aunque sé que a las 2 horas de dejarla sola, ya me iba a sentir culpable…

Cerré todo, llame un taxi, me fui hasta la terminal, me subí a un micro y me fui! Jaja si me fui! No sé a dónde me estaba yendo.. Pero estaba tan contenta, creo que en ese viaje, volví a reconocer el hermoso paisaje, volví a sentir la música en mis oídos, leí libros, dormí (incomoda) pero dormí…estaba casi perfecta!

Y llegue! Llegue a donde mi mente quería llegar… Un viaje a lo inexacto. (Porque las exactitudes nos complican la vida)…

Ahí estaba, solo naturaleza a mi alrededor, no celulares, no computadoras, no gente pechándome, no smog, no trabajo, no preocupaciones…no nada!

Solo quería estar sola!... porque me había dado cuenta que había perdido la esencia de mi misma, que perdí el amor por mí misma, que solo estaba repitiendo mis días, que no estaba valorando lo esencial y único de cada minuto. Y eso me hace sentir mal, culpable, contaminada y tonta.

Había olvidado el olor a vida, los colores de los cielos, el viento en mi pelo, el tiempo quieto, siempre lo he visto correr delante de mi! Volteé para atrás, mi pasado, y también me sentí culpable, pero ya estaba hecho, y no valdría condenarme por mis errores ¡es que es tan difícil no estar encadenado al pasado, tan difícil es soltarlo y dejarlo ir! Que nunca me sale hacerlo!

Me sentí frágil, chiquitita en un mundo gigante, me di cuenta que no sé lo que quiero, que me mentí a mi misma muchas veces, y que mi cuerpo estaba agotado… muy agotado, quería conocer mi alma para tratar de entenderla, pararme frente a la nada y gritar ¡QUIEN SOY! Y responderme, porque nunca nos fijamos quienes somos verdaderamente, que amamos, que queremos, que sentimos!

Ahí estaba, muy confundida. Quería meditar (nunca había meditado, pero siempre querido), quería despejar mis problemas, arreglarlos mentalmente y limpiarlos, quería sanar mis huesos, mi cuerpo, quería pedirle perdón a mi corazón por tanto sufrimiento, quería pedirle perdón a mis ojos “por no haber visto mas allá que el circulo que me habitaba”, quería gritar mi basura acumulada por años, quería perdonar a los que me hicieron daño, y abrazar a los que lastime.

Pero estaba sola. Tenía que empezar por mí. He habitado este cuerpo por 23 años y no sé quién soy? Tenía que saberlo. Quería sacar del escondite a mi ser, a mi alma a mi esencia, y apapacharla, conocerla, y pedirle que formara parte de mi vida.


Es una necesidad explorar mi propia existencia. De conocerme. DE VIVIR!


Camine todo lo que quería caminar, dormí todo lo que quería dormir, comí cuando tenía hambre, bebí cuando deseaba, me detuve cuando quería “parar”, corrí cuando me sentí miserable, me arrodille y le pedí a dios que me ayude, llore mucho, me reí al verme en esa situación, recordé mis mejores recuerdos (y los peores también, pero mejor no hablo de eso), me acaricie! Jaja si, me acaricie a mí misma, y se sentía tan lindo!

Mi cuerpo se relajo, mis preocupaciones eran muy pequeñitas comparadas a mi felicidad, mi alma estaba creciendo tal vez, o tal vez yo estaba creciendo, trate de mirar al “horizonte” y no a mi cubículo cerrado, me prepuse ser fuerte ante mí, pero quebrarme cuando lo necesite. Me pregunte varia veces ¿Quién sos? ¿Qué queres? ¿sos feliz? 

Y me conteste cada una de las preguntas, como si ni siquiera las estuviera pensando. Estaba tomando conciencia de lo inconsciente que fui!


Libertad, amor, y paz! Qué bonito se siente! 


Dormí, y desperté en un día sin sueños…

Estaba ahí en la silla al lado de la mesa, con las tostadas quemándose, y el teléfono sonando, con la ropa colgada en la soga, y la pava hirviendo, con mi perra durmiendo y el reloj avanzándose.
Si. Estaba ahí. Y no sabía hacia cuanto había estado ahí. Tiesa.

Tal vez viaje hacia lo inexacto de mi alma, y volví! Y me olvide el camino! O quizás, solo soñé en la felicidad que sentiría al vivir esa experiencia.


En la necesidad de sentirla. En la necesidad de responderme mis preguntas.


Ahora se un poco más, y voy a intentar experimentar ese viaje en mi rutina y realidad.

Me estoy cepillando los dientes, y sé que lo estoy haciendo, pero no estoy viendo solo el espejo, estoy viendo el hombre que barre la vereda del frente de mi casa, mientras entona una canción de los Beatles, estoy escuchando mis pensamientos, estoy calmada aunque todo este sonando, ahora me visto, me desvisto, me vuelvo a vestir y marco el 478…...para llamar un taxi.


Florencia.

3 comentarios:

J.Carlos dijo...

Hola Florencia, hacía mucho que no visitaba tu espacio y he visto todo lo que me he perdido, en especial esta reflexión tuya, llena de sentido y crítica de como pasamos por la vida, pero ella no pasa por nosotros.
Vivimos alienados por mil limitaciones que nos impiden ser nosotros y gobernar nuestra existencia, siempre más pendientes de los demás que de nosotros, siempre somos los últimos en nuestra propia vida.
No sé donde estará ese lugar mágico que haga encontrarnos al fin, donde reposen nuestros deseos y nuestras esperanzas, donde esté el título de propiedad de nuestra vida, si lo encuentras no dejes de decírmelo.
Eres una persona única,y lo demuestras en cada escrito tuyo.
Cuídate mucho, un abrazo enorme,
J.Carlos

Chico Mapu dijo...

Hermosaaaaa !!! Me ha conmovido tu relato ´:) La conciencia es el primer paso para llegar a dar los viajes que queramos. No se compra ni se arrienda, viene con nosotros despertando en forma gradual y eso es lo maravilosooo !! Espero que algun dia (no muy lejano) puedas vivir completamente esa sensación de libertad.

P.D. = Hace tiempo no sabía de ti y me sorprendió lo rapido que han ido madurando tus letras. Beso <3

Cristian Marty dijo...

Te lo quise comentar anoche, pero no pude. La verdad, Genial! Me pegue un viaje bárbaro!. Tu forma de relato es muy simple, y entretenida, pero al mismo tiempo es dinámica y tiene coherencia lógica. Sobre el contenido, que puedo agregar? No mucho. Solo que tomar conciencia de la anormalidad que reviste lo normal, es el diagnostico necesario para comenzar a apartarse por momentos de esa rutina. Nada divertido puede salir de la repetición sistemática de una serie de eventos en forma secuencial. Y tomar nota de eso es el razonamiento que marca la antesala a la creatividad, a lo novedoso, a hacer eso para lo que vinimos al mundo... FELICITACIONES FLOR!